lunes, 12 de septiembre de 2011

Carta a una desconocida

Nunca hice esto, pero tienes el rostro más bello que he visto en los últimos años, no puedo dejar pasar esta oportunidad.

Soy Mateo Ramírez Molina, tengo 21 años. Además de estar sentado a tu lado, en esta mañana casual, paso mi tiempo escribiendo, pensando en las palabras Felicidad y Amor, escuchando canciones de Silvio Rodríguez, leyendo poemas de Nicolás Guillen, mirando fotografías de Benoit Paillé y trabajando con bienes raíces, que es a lo que actualmente me dedico.

No sé si estás comprometida, si piensas que soy un psicópata, que he enloquecido o si te sientes mal sabiendo que no dejo de mirarte. Pero no temas, soy una buena persona que no tiene otro interés que volverte a ver. Si desconfías de mi pasado, puedes libremente buscarme en las bases de datos o de hecho en Google, allí está mi tesis, mis blogs y algunas fotos en las redes sociales. Lo demás, te lo iré contando con palabras que salgan de mi boca.

Es simple, si te interesa darme algunas horas más para conocerte, para saber cómo eres, cómo hablas, qué tan profunda es tu mirada, búscame, estaré allí esperando. Presiento con tu mirada y tus movimientos que eres una mujer de buenas maneras, tierna, ágil, valiente. Ojalá no tardaras tanto.

Si quieres llamarme, o solamente mandarme un mensaje con tu nombre, puedes hacerlo al 30039666++, o mi correo personal humateo23@hotmail.com.

Es un atrevimiento, lo sé, pero siento temor de hablarte en un bus y me urge bajarme en la próxima esquina.

Mateo Ramírez Molina

Septiembre 12 de 2011

lunes, 29 de agosto de 2011

Mentira

Mentira, es aquella que no se detiene,

Una cascada empinada, un fuego en los árboles, un cazador al asecho.

Mentira, aquella atrevida mentira,

Silenciosa mujer en un abismo empedrado.

Crees en ti, piensas en ti, obedeces a tu instinto, ¡oh valentía!

Un reloj que no anduvo, una carta sin nombre,

Un amante que no besa, un cuerpo que no siente.

'Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa',

No consigo respuesta, tu voz, un eco en el aire.

Mentira, fatal destructora,

Una lancha estruendosa, un dibujo en la arena,

Un camino sin ti, una batalla entre hermanos.

Mentira, absurda, inconclusa,

Como cada noche a tu lado,

Como aquello que niegas sin haber conocido.


Mateo Ramírez Molina

Agosto 29 de 2011

jueves, 18 de agosto de 2011

Te vi sentada llorando

Por qué lloras esta noche,

Por qué tus sabanas tiemblan y tu corazón ya no palpita,

Hace frío allá afuera, lo sé,

No soportas a tu padre y tu cuerpo se encuentra algo más débil que tu mente.

Dime qué te pasa, niña adolorida,

Por qué todo lo ocultas, por qué todo lo callas,

Sé que no es fácil vivir en esta ciudad torturante, lidiando cada paso con aquella muchedumbre,

Pero tienes que hacerlo, no puedes parar, ¡grita!, nunca te detengas.

Ya no llores más, ¡Mira lo que hiciste!,

Acabas de arruinar mi camisa favorita,

Eres tan inocente, niña, qué difícil es convencerte.

¿Que por qué te digo inocente?,

Porque no te has dado cuenta que la vida te condena,

te obliga a caminar, a saber, a estar siempre voluptuosa y al asecho,

no te has dado cuenta cómo empezar a escapar de aquel martirio.

Pero no temas,

Siempre estaré allí, hablándole a tus lágrimas,

Buscando una salida a todos tus problemas.

No importa que me ignores,

Ni que seas un simple poema,

Qué ridícula luces cuando me sonríes.


Mateo Ramírez Molina

Agosto 18 de 2011

jueves, 4 de agosto de 2011

El camino hacia la felicidad

Encontrar un camino hacia la felicidad, no es tarea fácil. Hoy, desperté pensando en escribir un libro, que fuera capaz de despojarme de algunos pensamientos que tengo atravesados en mi mente. Cuando escribo, siento que me desahogo con las palabras que quiero, con una ligereza que no puedo conseguir cuando hablo con alguien. Y es que las palabras, cuando están en el aire, no se pueden borrar, ni siquiera si te vas por otro camino, o intentas cambiar el significado de lo que dijiste. En el papel, en cambio, las letras pueden expresar lo que realmente quieres decir, no lo que te obliga el afán de una conversación. Todos quieren hablar rápido, balbucear sin detalles, contar lo que se acuerdan y ocultar ciertas palabras. Para muchos, suena aburrido alguien que habla de forma pausada, alguien que quiere encontrar la mejor palabra para completar las frases más simples. Por eso, no encuentro una mejor forma para comunicarme que escribiendo. Porque el que quiera, puede leerme, cómodo, rápido o lento, en la cama o en el baño. Puedo estar en cualquier parte, en donde lo necesite.

Decía que la felicidad no es tarea fácil. He visto que todos van en busca de ella. Algunos la encuentran, la disfrutan, y se creen convencidos de haber llegado a ella, pero, estoy seguro, detrás siempre resulta una tristeza o un dolor que les embarga. Y es tan simple como esto, la vida, la sonrisa, la adrenalina que desprende nuestro cuerpo cada vez que la encontramos, no es capaz de llevarnos felices hasta la muerte. No hay algo que perdure intacto en el tiempo. El ciclo de nuestra existencia está conformado tanto de sueños como de elegías. La felicidad puede ser un trasfondo, pero nunca un hecho en sí mismo. Pero no quiero ser pesimista, la felicidad existe y lo sé porque he vivido muchos días junto a ella.

Sé que no necesito un libro para decir esto, pero presiento que, tendré que leer estos dos párrafos toda mi vida, para entender que el secreto de la felicidad está en cada letra.

lunes, 18 de julio de 2011

Mírame

Mírame y hazlo cuando yo te miro,

Háblame y busca lo que necesitas,

Llámame y dime lo que harías conmigo,

Yo te daré todo lo que no encuentras.


Sácame y lléname de tus aventuras,

Sumérgeme y ánclame entre tus anhelos,

Aviéntame al aire como a cualquier ceniza,

Déjame ser quien acaricie tu pelo.


Ríe a mi lado y canta sin miedo,

Observa la luna desde mi guarida,

Seremos los dos, la noche y el silencio.


Piensa en mí cada vez que escribes,

Y si no lo haces, págame con besos, con tu voz estruendosa,

Comienza diciéndome si me conoces.


Mírame y hazlo cuando yo te miro,

Y cuando me mires, sabrás lo que en tus ojos veo.


Mateo Ramírez Molina
Julio 18 de 2011

jueves, 14 de julio de 2011

¿En Bogotá, dónde está la Vivienda de Interés Social?

Sobre la denuncia hecha por el periódico informativo El Personero, en su edición del mes de Junio de 2011, acerca del hacinamiento familiar en la Vivienda de Interés Social (VIS), cabe hacer algunas anotaciones. La Personería de Bogotá, entidad encargada de velar por los derechos humanos y de evaluar el impacto social de las políticas públicas, realizó en el mes pasado un repaso a 21 proyectos de VIS llevados a cabo en localidades como Bosa, Usme, Ciudad Bolívar y Kennedy, en donde concluyó que la política del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, no cumple con los estándares internacionales mínimos de calidad establecidos por la ONU y la OMS, y la normatividad establecida por el Ministerio.

Espacios de entre 18 y 36 m2, hacinamiento, mala calidad en los diseños y materiales de obra, y en general, una vivienda que más que hábitat es un refugio, son algunas de las condiciones a las que se tienen que aferrar las personas que acceden a una Vivienda de Interés Social. Esto, sumado a que los constructores les hacen entrega de una vivienda en obra negra, sin una adecuada ventilación y casi siempre localizada a distancias considerables de los centros urbanos, no genera ningún Interés Social para la población. ¿Qué haría usted, lector de estrato 5 y 6, si le entregan su casa o apartamento con grietas, hundimientos, sin accesos peatonales, sin gas natural, al lado de un río podrido y fuera de eso,tiene que adecuar el living-room en el andén de su edificio porque su apartamento mide lo que puede medir su habitación actual?

Y es que entre más pequeña y más escuálida sea la vivienda, más barato es para quien la construye. Pero, ¿Acaso la gente que adquiere este tipo de vivienda no está haciendo pago de un crédito y no ha tenido que venir ahorrando para respaldar la cuota inicial que tiene que dar para obtener éste beneficio?, ¿No deberían recompensar a estas personas, que son las menos beneficiadas en el sistema capitalista, con un lugar agradable, confortable, o por lo menos, lo suficientemente funcional?. Aquellos que construyen la VIS, se han tomado apecho los conceptos de norma mínima y progresividad en la vivienda. De qué nos sirve que el gobierno fije metas en vivienda, año a año, si para cumplirlas no deposita esfuerzos adicionales que aseguren el cumplimiento de metas adicionales, como el mejoramiento de las condiciones de vida de quienes ocupan esas viviendas.

Es por esto que Bogotá, y en general las ciudades, necesitan una adecuada gestión de la VIS, que sea capaz de enganchar las dimensiones financieras y técnicas, con las estéticas, culturales y ambientales. Se necesita ampliar el campo de visión de los promotores inmobiliarios, que se especializan cada vez más en el rendimiento financiero. Se necesita de arquitectos que utilicen la creatividad y sofisticación aprendida en las aulas para, además de hacer grandes y pintorescas intervenciones urbanas, diseñen VIS adecuadas y sostenibles. Gestores que propicien y coordinen proyectos cuyo principal propósito sea la conformación de hábitat. La generación de Vivienda de Interés Social es susceptible de tratarse bajo la triada conceptual propuesta por Hernández Castro en el 2006, la accesibilidad, la sostenibilidad y la calidad de vida.

Para finalizar, me permito citar una de las frases más emblemáticas de la Constitución Política de 1991, de la cual nos sentimos orgullosos, más aún cuando en días pasados cumplió veinte años de trascendencia. “Todos los colombianos tienen derecho a una vivienda digna y el Estado fijará las condiciones necesarias para hacer efectivo este derecho (…)”. Es cierto que, como afirma Anzellini (2001), la vivienda no es un producto sino un proceso del cual el punto de partida puede ser incipiente, pero, también es cierto que, muy probablemente, todo lo que empieza mal, puede terminar peor.


Mateo Ramírez Molina

Julio 14 de 2011

jueves, 16 de junio de 2011

El día en que partas

Aquella mañana en que te conocí,
la luz caía sobre tu pelo y el viento arrastraba hasta mi nariz,
el olor del cesped y de los lirios.

Pensé que serías una nueva vida,
juntos disfrutamos de serenas melodías,
reimos, hablamos, discutimos; eras un ave y yo su cautivo,
pensé que serías una nueva vida.

Aquella tarde en que te conocí,
la gente caminaba a través de tu presencia,
tu belleza hacía del escenario un florído jardín,
la vida y la muerte se disponía sobre tu cuerpo.

Pensé que serías una nueva vida,
tus ojos me daban lo que me hacía lento,
me hiciste creer que a mi lado danzaba un cuento,
pensé que serías una nueva vida.

Aquella noche en que te conocí,
tu cuerpo arrasó con mi cuerpo,
tus manos se encontraron con las mías,
pensé que serías una nueva vida.

Ahora, que tus ojos son un sepulcro,
pienso que hoy muere aquella nueva vida,
el día en que partas escribiré un verso,
un poema que acabe con la letra que empieze.

Mateo Ramirez Molina
Junio 16 de 2011